Realmente, los campos eran una maquinaria bien engrasada para asesinar en masa a miles de miles de personas; no sólo hubieron judíos, sino gitanos, homosexuales, comunistas, personas deficientes, ancianos, etc.
Probablemente pocos recuerden ya el caso de los deportados españoles: al acabar la guerra civil española fueron muchos los que tuvieron que huir a Francia huyendo de la dictadura franquista que a buen seguro iniciaría una persecución política contra ellos y sus familias. El problema fue que una vez llegados a Francia se convirtieron en apátridas, es decir, en personas sin patria y por tanto sin que tuvieran la seguridad de un Estado que les protegiera y velara por ellos. Es más, en el famoso encuentro de Hendaya entre Hitler y Franco que propició el entonces ministro de exteriores, el alcireño Ramón Serrano Suñer, Franco informó al führer de que fuera de las fronteras de España no había ningún español.
Esto provocó que el régimen nazi no tuviera compasión con los spanische rote (los rojos españoles) y así fue cómo tras una visita a Matthaussen del jefe de las SS, Himler, se decidiera acabar con ellos.
El documental que hoy hemos visto en clase, mejor dicho, la parte del documental que hoy hemos visto en clase ha provocado no pocas miradas de tristeza, horror ante la barbarie y yo creo que hasta incredulidad por comprobar qué es capaz de hacer el hombre.
Varios detalles llaman la atención en el reportaje: el primero de ellos es el juego psicológico perfectamente estudiado que perpetraban los nazis. Así por ejemplo, los prisioneros dejaban su nombre escrito en las listas de ingreso al campo y se sustituían por un número; dejaban de ser personas para convertirse en cosas. Ya sabemos lo fácil que es perder una cosa a la que no le damos valor; la podemos perder, romper, forzar e incluso estirar hasta ver dónde se encuentra su punto de máxima resistencia.
Y así a los prisioneros se les estiraba, se les forzaba, se les rompía. Eso sí, mientras "la persona-número-cosa" permaneciera viva, se la explotaba para obtener el máximo beneficio de una cantera inhumana. Viendo los famosos 189 escalones de la cantera yo pensaba que los esclavos egipcios eran afortunados de trabajar para Faraón. Las raciones de comida inmunda, la "enfermería", los "paracaidistas", los perros lobo, los SS, los habitantes del pueblo de Matthaussen que se pasaban el dedo pulgar por el cuello al paso de los nuevos prisioneros, los centenares de personas-número-cosas que se hacían uno con los mocos de los prisioneros y quedaban depositados en sus pulmones una vez salían despedidos por las chimeneas de los hornos crematorios.
Sólo había una posibilidad de salir del infierno: la esperanza de salir. Aquel que se rindiera estaba condenado e inevitablemente moría sin remedio. había que darle un sentido a todo aquel horror y mirar a la muerte cara a cara, sin miedo, pero dándole un sentido al sinsentido, a la ausencia de humanidad.
Os dejo con el documental completo y queda abierto de nuevo el correo para recoger vuestros comentarios.
También os dejo un par de referencias bibliográficas sobre el tema que os puede servir para completar vuestra visión sobre el infierno nazi.
Jorge Semprún: "EL LARGO VIAJE", Tusquets editores.
Steve Sem-Sandberg: "EL IMPERIO DE LAS MENTIRAS", Ed Mondadori.



Toda una tragedia que le da un significado a la guerra:
ResponderEliminarMuertes sin sentido y un dolor eterno que nunca sana.
Nacho en el camp d'extermini de MATTHAUSEN , tres valencians van morir allí.
ResponderEliminarCarles Sendra Sendra, nascut a Pego el 7 de Febrer de 1904 i va ser mort a Gusen el 5 d'Octubre de 1941.
-Vicent Sendra Escrivà, nascut a Pego el 14 de Març de 1910 i va ser mort a Gusen el 29 d'Octubre de 1941.
-Andreu Sendra Morell, nascut a Pego el 15 de Febrer de 1908 i va ser mort a Gusen el 19 de Novembre de 1941.
Açò com a curiositat, de segur hi han més .